24.10.05

El lugar que nos pertenece

A veces mantenemos nuestra vista pegada a un horizonte brillante, cálido y hermoso. Mantenemos nuestros ojos incrustados en la belleza de la puesta de sol que nos brinda este pacífico que baña nuestras tierras.

Pero que pocas veces miramos nuestros pies, que pocas veces tomamos conciencia en donde están ellos puestos, donde y como descansan y lo más importante, ver si en verdad pertenecemos a ese lugar que nuestros pies ocupan, si nos han llevado a nuestro lugar.

El saber a que lugar pertenezco ayuda a delinear los límites que el criterio y el respeto dibujan en nuestras vidas, ya sea en el dojo o en la vida diaria. Lo correcto o incorrecto está en manos de cómo nos vemos dentro del mundo.

No es malo trazarse metas, mirar al futuro, pero hay que recordar que para llegar a ese futuro debes caminar primero por el presente y el conocer tu lugar posibilita que este camino sea llano y tranquilo.

Nunca debe faltarnos la humildad y si esta hermosa virtud es escasa en nuestra personalidad, el reconocer su falta será acto suficiente para dirigirte a ese camino tranquilo que es saber cual es tu lugar en el mundo.

Cuando nos formamos en la línea para hacer el saludo ritual en el dojo, siempre a tu derecha hay una persona que tiene más experiencia que tu, pero aún así, no lo sabe todo. A tu izquierda hay una persona que tiene menos experiencia que tu, pero aún así tu no lo sabes todo.

Si te muestras con humildad sincera, serás bendecido con la confianza de tus compañeros, sempais y la de tu querido sensei, lo cual te hará un hombre muy afortunado.

Nunca hay que dejar de maravillarse, no perder el sentido del asombro de la belleza del horizonte, sea al alba o en el ocaso. Nunca descuides tus pasos, puedes estar pisando los pies de alguien más, haciéndole daño, y sin ni siquiera prestar atención a tal afrenta.

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14.10.05

Ugoku-Zen Genbu-Kai

El mañana es hipotético. No existe. Olvidate de el.

El pasado ya no es: aprende lo que tienes que aprender, y deja lo demás en el ayer.

El presente es único e irrepetible. en esto debes concentrarte.

Publicadas por Sauce a la/s 01:19 | 3 comentarios  
14.9.05

Las batallas de hoy


Esto no es oriente y el suelo que pisamos no es Okinawa.

Es por eso que el karate ha llegado a occidente con una gran confusión en su concepto.

El karate nació para enfrentar la batalla, para detener el conflicto de la mejor manera, de ser la herramienta para ponerle fin a una confrontación.

Muchos nos hemos dejado seducir por estas palabras y el como las interpretamos refleja el verdadero hombre/mujer que existe en nosotros.

Nosotros los que hemos en algún momento interpretado de una u otra manera estas palabras, gracias a nuestras debilidades y nuestros egos, en un mundo de competencias hemos tomado el karate como arma contra las batallas, en un mundo donde las guerras ya se saben de antemano que son inútiles y sin sentido.
¿Para qué entonces, entrenarse en un arte de defensa, si las batallas han cesado (o eso pretendemos)? ¿Si hoy los tiranos no son los mismos que el antiguo oriente milenario?

Si se insiste en un karate para la lucha con otros, de medio de ataque, de modo de superioridad ante otros, de alimento al ego y medio de arrogancia, entonces tu batalla ha concluido y has sido derrotado.

Por que el centro del karate sólo puede ser hallado en ti, en ti debes buscar la batalla, esa batalla que falta pelear: en este mundo donde ya se sabe que la violencia se sabe inútil, la última batalla que queda por librar es contra tus propios demonios, que viven en cada uno: el miedo, el temor, la imprudencia, la pereza, la arrogancia y el ego entre otros, esos demonios que sólo se encargan de poner obstáculos en tu camino, que no te dejan ver el verdadero camino... aquél que se encuentra en ti y que puedes descubrir. Esa, para mí es la esencia del karate hoy, de derrotar a tus enemigos, esos que te atacan cuando buscas paz en tu mente, que te limitan y no te dejan conocer tu potencial.

El karate es el arte marcial que entrenamos para librar estas batallas... eso es lo que siento hoy cuando estoy en medio de la batalla. Esto es lo que he logrado ver en el ejemplo de mi sensei y mis sempais.

Por algo en nuestro Dojo Kun recitamos que el “la práctica del Karate-Do es para toda la vida”: no sólo por que nunca lograremos la perfección total de nuestro arte en esta vida por nuestra naturaleza imperfecta, sino que también la práctica trasciende el dojo y fuera de este: en como manejamos nuestra vida con otros y con cada uno de la misma manera. Y también trasciende más allá del dojo, dentro del dojo: dentro de tu propia batalla a la cual te presentas tan sólo con tu karate.

Publicadas por Sauce a la/s 02:51 | 1 comentarios  
7.9.05

¿Por qué practico Karate?

El karate nació para pelear batallas. Preparar el cuerpo para utilizarlo como arma. Ganar ventaja sobre el enemigo.Se me imagina, en primera instancia que el Karate, por si sólo, ya era letal: un instrumento de guerra: cada puño, una bala, un cañonazo en potencia.

Pero bajo la vista de la marcialidad oriental, buscando la perfección en cada acción como el simple hecho de tomar una taza de té, de escribir una letra, de eliminar un enemigo, todo se dirige al centro comenzando de la periferia.

Para mí, en mi práctica del Budo, la periferia de este arte es golpear, es subyugar un adversario a través de la letal arma que puede lograr convertirse tu cuerpo. Pero tu cuerpo es sólo una vestidura, es sólo un instrumento de tu mente y lo que haces con tu cuerpo y con los de otros es un reflejo de esta.

No es tu cuerpo el que se frustra cuando no logras alcanzar una meta, auto-impuesta o no. No es tu cuerpo el que se ciega en ira cuando te ves atrapado.

Si tu mente está sobrecogida tu cuerpo sabrá demostrarlo, sea con una lágrima o quitándote el habla; cuando tengas ira, tus movimientos perderán la gracia y la disciplina; cuando tu mente se obstaculice, a pesar de poder hacerlo tu cuerpo no podrá dar un paso...

He logrado descubrir por qué quiero ser y seguir siendo siempre un budoka: yo practico karate porque realmente creo que el viaje hacia el centro de karate, hacia la médula de esta arte no es dominar con tu cuerpo lo que te rodea, si no que al contrario, yo practico karate para que lo que me rodea no perturbe mi mente...

Del por qué hacer karate es una pregunta que siempre debemos hacer para saber si aún estamos parados en la periferia, o si estamos encaminados hacia el centro, hacia la médula, no del karate si no de uno mismo.

Publicadas por Sauce a la/s 02:25 | 0 comentarios  
6.8.05

Espíritu sobre mente y cuerpo

Reflexionar luego de la práctica es indispensable. Cuestionárselo todo es lo debido.

Pero mientras tus pies están sobre la madera del dojo, tu mente no debe existir como agente de cuestionamientos. Debe concentrarse para estar en calma y dejar al cuerpo ausente a la presencia de la mente y la mente estar ajena al cuerpo.

Muchos, en nuestros comienzos cedemos en nuestro entrenamiento a causa del dolor. Muchos persisten en abandonar dentro del entrenamiento, alargando su camino hacia una buena ejecución de la técnica, hacia una buena construcción del espíritu.

Un querido nakama siempre me dice que el cuerpo, durante el ejercicio físico puede darte señales de que abandones. Te dice que no puedes más y debes detenerte, debes abandonar. Es un momento muy difícil. El cuerpo se cansa y te pide una tregua. Pero si sigues empujando tu cuerpo manteniendo el mismo ritmo, llega el momento que el cuerpo se rinde al ejercicio, no hay dolor, no hay cansancio: el cuerpo deja de pedirle ayuda a tu mente y se ayuda así mismo, concatenando mecanismos que lo ayudan a superar tal prueba.

Ahora, si el cuerpo se cansa al ejercitarse, la mente se cansará sólo al pensar en exceso. Esta lógica seria correcta. Y al ser correcta, cuando el cuerpo está cansado, la mente debería estar intacta, la concentración profunda...

El espíritu entra en juego.

Es tu mente la que te hace flaquear, pero el espíritu es quién hace que te mantengas firme en tu concentración y así llevar al límite tu cuerpo, para así sobrepasar la barrera del dolor.

Mi espíritu es aún inconstante. Mi mente flaquea y sucumbe a los designios de mi cuerpo. Pero no por eso dejo de dejarlo todo en el dojo.

Hoy logré levantarme cuando iba cayendo. Y experimenté esa desconexión entre la mente y los padecimientos del cuerpo.

Fue un día feliz, felicidad de un budoka al sentir que se levantaba con un espíritu más fuerte.

Publicadas por Sauce a la/s 01:36 | 0 comentarios  
19.7.05

El silencio presente en el Karate

Introducción

Después de cada entrenamiento me convenzo más de que el karate tiene mucha relación con la música.

Más allá de la necesidad de ritmo, en karate a veces cometemos el mismo error que algunos músicos cometen en sus respectivas bandas.

Una banda de músicos debe complementarse el uno al otro así como en el karate, la armonía del espíritu, la técnica y el cuerpo.

Silencio en la música

Los músicos no muy experimentados suelen concentrarse demasiado en sus propios instrumentos y tratar de sobresalir por sobre sus compañeros de banda, subiendo el volumen de sus instrumentos o simplemente llenando de notas un espacio de tiempo determinado. De esta forma el sonido muta a ruido. El oído en vez de satisfacerse en la música es perturbado por la sensación de no armonía, no tan sola teórica, si no de intención, del por qué interpreto lo que interpreto y el como lo hago.

Músicos experimentados olvidan el primer principio de la música. “El silencio”.

El manejo del silencio da el ritmo a la música, le da la armonía. Pretende dar contrastes a toda una pieza musical. Y por supuesto, permite que las partes de la orquesta se complementen y logren formar un todo armonioso sobre una nada caótica.

El silencio en el Karate

En el karate el silencio puede interpretarse de dos formas:

Al tener la mente limpia y dedicada en el entrenamiento dentro del dojo podemos decir que tenemos una mente en silencio, libre de ruido que distorsionen nuestra técnica y nuestra disposición a entrenar. El silencio mental no es la ausencia de todo pensamiento, es la concentración plena en el entrenamiento.

Cuando queremos terminar la técnica antes que nuestros compañeros, patear más alto, golpear más duro eso nos dará como resultado una técnica “ruidosa”, movimientos que no se entienden, técnicas sin terminar, agotamiento... desgaste...

Un pensamiento humilde es un pensamiento silencioso.

El otro tipo de silencio es en la técnica misma.

El silencio al entrenar no es la ausencia de movimiento o una actitud de descanso. Si no la correcta disposición para entrenar. El hecho que sientas que no sabes o que no puedes completar cierto ejercicio o técnica no necesariamente se sobrepasa dejando de hacer el movimiento. Aún cuando te resulte dificultoso es mucho mejor intentar ejecutar una técnica que simplemente quedarse quieto sumido en el pensamiento “yo no puedo”.

El silencio en la ejecución de la técnica es el espíritu atento, o “Sanshin”. Entre técnica y otra uno sigue en entrenamiento. Quedarse de pie en una posición “cómoda” no es entrenar. El Sanshin debe evidenciarse en toda la práctica. Al terminar un técnica o en el momento de esperar una orden de nuestro sensei.

Sensei lo llama espíritu.

Cuando él nos llama en forma de aliento nos dice fuerte: “¡Vamos! ¡Espíritu¡” Sabemos que quiere decir que entiende que estamos cansados, pero nos pide marcialidad, nos pide respirar para que el cansancio decante, nos pide estar a la altura del momento para que después del sufrimiento de hoy, mañana el cuerpo haya aprendido, la técnica evolucione a la pureza y que el espíritu sea humilde, silencioso.

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7.7.05

El alma a través de mi cuerpo

El alma sincera se descubre a si misma en los ojos de su dueño.

Nuestras pequeñas acciones hablan por nosotros. Nos delatan. Le cuentan a quienes nos rodean que es lo que nos hace ser lo que somos.

Demostramos en nuestras pequeñas y menudas acciones que tipos de personas somos al enfrentarnos a situaciones trascendentales.

Mucho podemos saber de una persona con sólo estrechar su mano. El cuerpo siempre nos habla más de lo que la otra persona nos quiere decir. Esta materia es bastamente estudiada por oficiales de la ley para desenmascarar a criminales. Pero sabiendo que en el dojo no nos rodeamos de criminales, bien esta ciencia de observación nos sirven para desenmascarar a nuestros compañeros. Para saber de que está hecha su alma.

Debemos confiar en nuestros instintos, mirar con el corazón es un muy buen ejercicio. Nos dirá si nuestro sensei está capacitado para enseñarnos, o simplemente si estamos preparados para aprender.

El como mantenemos el orden en la clase, nuestros Gui limpios, nuestras cosas ordenadas, el trato al otro, toda esta información el sensei la ira recogiendo y la evaluará para saber que parte de tu entrenamiento debe reforzar más, si la técnica o la manera de vivir el DO.

Siempre a la vez que miramos hacia fuera debemos ser lo suficientemente fuertes para reconocer nuestras pequeñas acciones, ya que estas están hablando por nosotros y aunque no lo sintamos asá­, siempre hay alguien poniéndonos atención.

El alma sincera se descubre a si misma en los ojos de su dueño.

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