31.1.06

Humildad

Mientras más le grites a la lluvia, más te mojaras.

Tu desafío hacia la lluvia te hará perder la batalla y te llevará a una perdida mayor. Si tu deseo es no mojarte, no le grites al cielo ni culpes a las nubes. Se humilde y entiende que la lluvia no escuchará tus razones, ni hará caso a tus ordenes.

¿Quién eres tú para detener la lluvia? ¿Quién te has creído?

Mejor será que busques refugio bajo un techo, abras un paraguas o corras a casa porque mientras más le grites a la lluvia, más te mojaras.

Publicadas por Sauce a la/s 12:56 | 0 comentarios  
5.12.05

El cinturón negro

Todos nosotros, al presentarnos a la idea de comenzar a practicar el Do del Karate, nos planteamos como meta el avanzar, mejorar, aprender y hacer lo necesario para llegar, al fin, al cinturón negro.

Todos, y sin temor a equivocarme, sin excepción nos vemos reflejados en nuestro cinturón blanco. Lo primero que se nos viene a la mente es la analogía del papel o el lienzo de un artista: El budoka recién iniciado se ve a si mismo como un lienzo donde el cual serán vertidos los colores para formar una obra maestra, un maestro en la obra. De a poco se vierten los colores en este lienzo: amarillo, anaranjado, púrpura, verde, azul, café, rojo... hasta lograr que este lienzo blanco se haya desarrollado a si mismo y logre llegar a estar “lleno” de sabiduría y conocimiento, hecho simbolizado con la cinta negra.

Pero mientras más me adentro en este camino, en el Do, comprendo que no es un tema de llenado, ocupar un espacio vacío.

Cuando llegamos al dojo no somos recipientes vacíos que quieren ser llenados, somos personas llenas de cierto conocimiento y actitudes que la vida se ha encargado, a través de la experiencia, de formar un bagaje dentro de nosotros. Así, no llegamos vacíos al dojo, sino que todo lo contrario, llegamos llenos tanto de virtudes escondidas como de defectos declarados. Somos una construcción rígida que busca soltarse en el dojo.

La práctica, lo que realmente hace, es hacernos olvidar lo que ya hemos aprendido, nos limpia, nos sanea de todas las imperfectas pretensiones que nos construimos al comenzar el entrenamiento. Es un acto de desprendimiento de todos los dogmas que nuestra sociedad nos ha enseñado que de forma inconsciente hemos adquirido.

Así la analogía cambia: al llegar al dojo brillamos completamente, nos encandilamos nosotros mismo con nuestra poca humildad, nuestra pereza, nuestras faltas de respeto y la poca conciencia del otro. Así, cada paso que damos nuestra incandescencia disminuye: nos reconocemos débiles, nos reconocemos sólo hombres, logramos entender que no lo sabemos todo, que en realidad sabíamos menos de lo que siempre quisimos pensar, y llegamos a un estado tal de humildad y sintonía con todos y todo lo que nos rodea que esa incandescencia, que ha ido desde un brillante blanco a una oscuridad silenciosa y abnegada, entonces, en la oscuridad del negro (que alguna vez pensamos era la meta) se nos muestra el verdadero comienzo de todo. Recién estamos realmente vacíos para comenzar un nuevo camino y comenzar a aprender de nuevo.

Les contaré si es así cuando logre vaciar mi corazón y comience en verdad a caminar, cuando sensei me comunique que estoy listo para abrazar esa oscuridad y que es hora de emprender el viaje.

Publicadas por Sauce a la/s 23:46 | 0 comentarios  
16.11.05

Haiku

Dia y noche
deber de Sensei.
Té frío en la mesa.
Publicadas por Sauce a la/s 11:39 | 1 comentarios  
24.10.05

El lugar que nos pertenece

A veces mantenemos nuestra vista pegada a un horizonte brillante, cálido y hermoso. Mantenemos nuestros ojos incrustados en la belleza de la puesta de sol que nos brinda este pacífico que baña nuestras tierras.

Pero que pocas veces miramos nuestros pies, que pocas veces tomamos conciencia en donde están ellos puestos, donde y como descansan y lo más importante, ver si en verdad pertenecemos a ese lugar que nuestros pies ocupan, si nos han llevado a nuestro lugar.

El saber a que lugar pertenezco ayuda a delinear los límites que el criterio y el respeto dibujan en nuestras vidas, ya sea en el dojo o en la vida diaria. Lo correcto o incorrecto está en manos de cómo nos vemos dentro del mundo.

No es malo trazarse metas, mirar al futuro, pero hay que recordar que para llegar a ese futuro debes caminar primero por el presente y el conocer tu lugar posibilita que este camino sea llano y tranquilo.

Nunca debe faltarnos la humildad y si esta hermosa virtud es escasa en nuestra personalidad, el reconocer su falta será acto suficiente para dirigirte a ese camino tranquilo que es saber cual es tu lugar en el mundo.

Cuando nos formamos en la línea para hacer el saludo ritual en el dojo, siempre a tu derecha hay una persona que tiene más experiencia que tu, pero aún así, no lo sabe todo. A tu izquierda hay una persona que tiene menos experiencia que tu, pero aún así tu no lo sabes todo.

Si te muestras con humildad sincera, serás bendecido con la confianza de tus compañeros, sempais y la de tu querido sensei, lo cual te hará un hombre muy afortunado.

Nunca hay que dejar de maravillarse, no perder el sentido del asombro de la belleza del horizonte, sea al alba o en el ocaso. Nunca descuides tus pasos, puedes estar pisando los pies de alguien más, haciéndole daño, y sin ni siquiera prestar atención a tal afrenta.

Publicadas por Sauce a la/s 00:29 | 1 comentarios  
14.10.05

Ugoku-Zen Genbu-Kai

El mañana es hipotético. No existe. Olvidate de el.

El pasado ya no es: aprende lo que tienes que aprender, y deja lo demás en el ayer.

El presente es único e irrepetible. en esto debes concentrarte.

Publicadas por Sauce a la/s 01:19 | 3 comentarios  
14.9.05

Las batallas de hoy


Esto no es oriente y el suelo que pisamos no es Okinawa.

Es por eso que el karate ha llegado a occidente con una gran confusión en su concepto.

El karate nació para enfrentar la batalla, para detener el conflicto de la mejor manera, de ser la herramienta para ponerle fin a una confrontación.

Muchos nos hemos dejado seducir por estas palabras y el como las interpretamos refleja el verdadero hombre/mujer que existe en nosotros.

Nosotros los que hemos en algún momento interpretado de una u otra manera estas palabras, gracias a nuestras debilidades y nuestros egos, en un mundo de competencias hemos tomado el karate como arma contra las batallas, en un mundo donde las guerras ya se saben de antemano que son inútiles y sin sentido.
¿Para qué entonces, entrenarse en un arte de defensa, si las batallas han cesado (o eso pretendemos)? ¿Si hoy los tiranos no son los mismos que el antiguo oriente milenario?

Si se insiste en un karate para la lucha con otros, de medio de ataque, de modo de superioridad ante otros, de alimento al ego y medio de arrogancia, entonces tu batalla ha concluido y has sido derrotado.

Por que el centro del karate sólo puede ser hallado en ti, en ti debes buscar la batalla, esa batalla que falta pelear: en este mundo donde ya se sabe que la violencia se sabe inútil, la última batalla que queda por librar es contra tus propios demonios, que viven en cada uno: el miedo, el temor, la imprudencia, la pereza, la arrogancia y el ego entre otros, esos demonios que sólo se encargan de poner obstáculos en tu camino, que no te dejan ver el verdadero camino... aquél que se encuentra en ti y que puedes descubrir. Esa, para mí es la esencia del karate hoy, de derrotar a tus enemigos, esos que te atacan cuando buscas paz en tu mente, que te limitan y no te dejan conocer tu potencial.

El karate es el arte marcial que entrenamos para librar estas batallas... eso es lo que siento hoy cuando estoy en medio de la batalla. Esto es lo que he logrado ver en el ejemplo de mi sensei y mis sempais.

Por algo en nuestro Dojo Kun recitamos que el “la práctica del Karate-Do es para toda la vida”: no sólo por que nunca lograremos la perfección total de nuestro arte en esta vida por nuestra naturaleza imperfecta, sino que también la práctica trasciende el dojo y fuera de este: en como manejamos nuestra vida con otros y con cada uno de la misma manera. Y también trasciende más allá del dojo, dentro del dojo: dentro de tu propia batalla a la cual te presentas tan sólo con tu karate.

Publicadas por Sauce a la/s 02:51 | 1 comentarios  
7.9.05

¿Por qué practico Karate?

El karate nació para pelear batallas. Preparar el cuerpo para utilizarlo como arma. Ganar ventaja sobre el enemigo.Se me imagina, en primera instancia que el Karate, por si sólo, ya era letal: un instrumento de guerra: cada puño, una bala, un cañonazo en potencia.

Pero bajo la vista de la marcialidad oriental, buscando la perfección en cada acción como el simple hecho de tomar una taza de té, de escribir una letra, de eliminar un enemigo, todo se dirige al centro comenzando de la periferia.

Para mí, en mi práctica del Budo, la periferia de este arte es golpear, es subyugar un adversario a través de la letal arma que puede lograr convertirse tu cuerpo. Pero tu cuerpo es sólo una vestidura, es sólo un instrumento de tu mente y lo que haces con tu cuerpo y con los de otros es un reflejo de esta.

No es tu cuerpo el que se frustra cuando no logras alcanzar una meta, auto-impuesta o no. No es tu cuerpo el que se ciega en ira cuando te ves atrapado.

Si tu mente está sobrecogida tu cuerpo sabrá demostrarlo, sea con una lágrima o quitándote el habla; cuando tengas ira, tus movimientos perderán la gracia y la disciplina; cuando tu mente se obstaculice, a pesar de poder hacerlo tu cuerpo no podrá dar un paso...

He logrado descubrir por qué quiero ser y seguir siendo siempre un budoka: yo practico karate porque realmente creo que el viaje hacia el centro de karate, hacia la médula de esta arte no es dominar con tu cuerpo lo que te rodea, si no que al contrario, yo practico karate para que lo que me rodea no perturbe mi mente...

Del por qué hacer karate es una pregunta que siempre debemos hacer para saber si aún estamos parados en la periferia, o si estamos encaminados hacia el centro, hacia la médula, no del karate si no de uno mismo.

Publicadas por Sauce a la/s 02:25 | 0 comentarios  
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